Érase una vez un hombre alto, flaco y grave con cuyo carácter y su aspecto hacen recordar el héroe cervantino que tenía un caballo muy fuerte con piernas muy musculosas que un dia el Quijote se cayó del caballo.
Se fue sin el caballo y se rompió la rodilla y también las partes blanda del tobillo.
Se hizo una herida y se quedó en el suelo alli toda la noche sin agua limpia, sólo sucia y estaba triste.

FIN
JOSE CARLOS CASTELLANO PEÑALVER - 4ºB
18/04/07